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Primero mi salud, por ti, por mi, por el Perú

El presidente de la República reitera que la cantidad de contagios por cada infectado, el famoso factor R, ha bajado, pero lo que está claro es que la curva epidemiológica no ha entrado a una meseta.

19 de junio del 2020
Fernando Carvallo
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Aumentan los casos de COVID-19. | Fuente: Minsa | Fotógrafo:

El número de muertos ha vuelto a superar ayer la cifra de 200, con lo que el registro oficial de víctimas de la COVID-19 arroja un total de 7,461. El presidente de la República reitera que la cantidad de contagios por cada infectado, el famoso factor R, ha bajado, pero lo que está claro es que la curva epidemiológica no ha entrado a una meseta, es decir que no se ha reducido el riesgo de ser infectado en las principales ciudades de la costa y la selva. Al término de más de noventa días de cuarentena, es en estas difíciles circunstancias que debemos vivir un proceso gradual y diferenciado de desconfinamiento. Por lo pronto, desde el lunes podrán funcionar los Centros Comerciales, aunque deberán someterse a protocolos sanitarios y aforos reducidos, así como prescindir por ahora de sus restaurantes. También el toque de queda se ha unificado a partir de las 9 de la noche a nivel nacional. El fin de la cuarentena no significará que hayamos superado una fase de alto riesgo, por lo que deberemos mantener y redoblar las medidas preventivas: distancia social, uso de máscaras y lavado de manos. La mejor prueba de que entramos a una nueva etapa es el cambio de lema oficial. Ya no es Yo me quedo en casa, sino Primero mi salud, por mi, por ti, por el Perú.

El economista Piero Ghezzi, de la Asociación Hacer Perú, define nuestra situación sin complacencias: “Enfrentamos una combinación de brote epidémico y recesión económica de las peores del mundo”. Y afirma una tesis de fondo: “Debemos enmarcar la reactivación con políticas públicas que busquen una transformación estructural de nuestra economía”. Para Ghezzi la solución parte de reconocer que existen dos Perús: “Uno moderno, formal, de productividad relativamente alta, que convive con otro informal, con mypes de productividad baja y estancada”. El ejemplo más claro es el de la agricultura, puesto que “coexisten en el mismo espacio geográfico empresas con la más alta productividad mundial y otras de bajísima productividad”. Según Ghezzi el fracaso en revertir el problema de la dualidad productiva durante treinta años de crecimiento es una responsabilidad compartida, y por ello “la lógica del chorreo no es correcta”. El exministro sentencia: “El mercado ha fallado en resolverlo y el Estado no tiene ni capacidades ni ¨ancho de banda¨ para hacerlo solo”. Y concluye que hace falta cambiar el chip de muchos economistas y asumir que el objetivo de la diversificación productiva era “precisamente atacar el dualismo y la falta de generación de empleo formal”.

Desdichadamente el cambio del “chip” no es lo que más se ve en la administración pública. Por incapacidad, por negligencia o por búsqueda de fines subalternos, muchas de nuestras instituciones se estorban entre sí o, peor aún, se frenan solas por sus divisiones internas. El caso más notorio en estos días es el de la Fiscalía. El fiscal supremo Tomás Gálvez, investigado por su presunta implicación en una grave trama de corrupción, ha formulado una denuncia contra su colega Pablo Sánchez, hasta hace poco Fiscal de la Nación. Gálvez afirma que Sánchez obró desde la fiscalía para encubrir la corrupción de Odebrecht. El coordinador de los fiscales del caso Lava Jato, Rafael Vela Barba, observa con resignación lo que él interpreta como nuevas tentativas de viejos objetivos: sabotear las investigaciones del caso Lava Jato y favorecer la impunidad de funcionarios, jueces y empresarios. La cuarentena ha retrasado también la actividad judicial y ha permitido la excarcelación de varios presuntos protagonistas de la corrupción. La Junta Nacional de Justicia promete recuperar el tiempo perdido para desmentir lo más triste que Bolívar escribió sobre el Perú: “Oro y esclavos. Lo primero lo corrompe todo. Lo segundo está corrompido por sí mismo”.

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