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La segunda fuga de César Hinotroza, por Fernando Carvallo [COLUMNA]

No sabemos si se halla en Bélgica ni cómo ha hecho para desplazarse sin su pasaporte, entregado a la Justicia Española. Lo que sabemos es que constituye la expresión máxima de un juez que solo cree en las leyes cuando favorecen sus intereses.

07 de julio del 2022
Fernando Carvallo
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César Hinostroza es una prueba viviente de que se puede conocer todas las leyes y hasta vivir cuarenta años aplicándolas a terceros, sin tener el menos asomo de convicción jurídica. Hinostroza no es un delincuente como los demás. Ante los peruanos de buena fe y ante los países que nos observan, es un hombre de leyes que se hallaba en la cúspide del sistema judicial peruano. Por eso osó solicitar el asilo político en España y se benefició de su experiencia y su fortuna para desplegar toda una estrategia de defensa legal que le permitió vivir en libertad, en espera de una decisión de la más alta instancia judicial española. Tomó casi cuatro años agotar los recursos y acabar con la farsa, tan utilizada, de la persecución política. Pese a la fuerte tradición garantista de la Justicia Española, quedó claro que Hinostroza era un juez prevaricador. Pero ahora sabemos, que cuando la Audiencia Nacional tomó la decisión final de extraditarlo al Perú, Hinostroza desapareció. No sabemos si se halla en Bélgica ni cómo ha hecho para desplazarse sin su pasaporte, entregado a la Justicia Española. Lo que sabemos es que constituye la expresión máxima de un juez que solo cree en las leyes cuando favorecen sus intereses. Recordemos que sus conversaciones telefónicas fueron grabadas en el marco de una investigación fiscal sobre el narcotráfico en el Callao. Su comportamiento ofende a la institución que lo encumbró y ofrece el peor ejemplo posible a una población que acumula razones para descreer de sus autoridades. ¿Cuántos violadores y criminales se habrán beneficiado de su cinismo a lo largo de su carrera de juez? ¿Cuántos inocentes habrán tenido que resignarse a la infamia de condenas arbitrarias? Solo nos queda esperar que la cooperación judicial europea funcione y que Hinostroza sea capturado y responda a jueces peruanos que salven el honor de nuestro sistema judicial.

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